El retraso madurativo es una condición que puede afectar a los niños en diversas áreas de su desarrollo, incluyendo el lenguaje, la motricidad y las habilidades sociales. Esta situación es especialmente relevante en niños nacidos prematuros, quienes presentan un mayor riesgo de experimentar dificultades en su desarrollo. Por esta razón, es fundamental continuar con el seguimiento médico de estos niños incluso después de los dos años de edad, asegurando así una intervención temprana y adecuada que pueda mitigar posibles complicaciones a largo plazo.
Contrariamente a lo que puedan pensar la mayoría de profesionales de la salud pública…La prematuridad NO se acaba a los dos años
El retraso madurativo se refiere a un retraso en el desarrollo de las habilidades que un niño debería haber adquirido según su edad cronológica. Estas habilidades pueden incluir aspectos del lenguaje, la coordinación motora, las capacidades cognitivas y las habilidades sociales. En los niños prematuros, este retraso puede ser más evidente debido a su nacimiento antes de completar el desarrollo intrauterino.
Durante los primeros años de vida, el cerebro de los bebés prematuros está en un período crítico de desarrollo. La neuroplasticidad permite al cerebro adaptarse y reorganizarse, pero también significa que estos niños son especialmente vulnerables a factores externos que pueden afectar negativamente su desarrollo. Por ello, el seguimiento médico continuo es vital para identificar y abordar cualquier retraso madurativo de manera oportuna.
Es cierto que actualmente en España, los bebés prematuros suelen tener un seguimiento médico riguroso durante sus 2 primeros años de vida…Excepto en el caso de los prematuros tardíos (es decir los nacidos entre la semana 34 y la 37 de embarazo). Éstos quedan fuera del protocolo y no tienen acceso al mismo nivel de seguimiento de neonatología y atención temprana que los prematuros, grandes prematuros y prematuros extremos.

Así que hoy les damos voz a las familias de los prematuros tardíos en España para que esta situación cambie y se les incluya en el mismo protocolo seguimiento que al resto de tipos de prematuros.
Y, además, pedimos que no se deje de hacer seguimiento a los prematuros una vez cumplan los dos años de edad corregida. En la Sanidad Pública esta es la edad en la que se les da el alta en Neonatología e incluso en Atención Temprana. Sin embargo en la franja de edad de los 2 a los 6 años hay aún muchos hitos del desarrollo por alcanzar. Muchos relacionados con el tema del habla, de la comunicación.
A partir de los 3-6 años comienza una nueva etapa en el desarrollo y en la vida de nuestros hijos prematuros. Se trata de la edad en la que tradicionalmente se escolariza a los niños y es ahí, en el colegio, donde los educadores y familias pueden detectar ciertas necesidades especiales. Por ejemplo, posibles trastornos del neurodeasrrollo. Pero sin el apoyo de profesionales especializados el proceso de evaluación y diagnóstico se alarga en demasía y en el peor de los casos…No llega.

Identificar un retraso madurativo a tiempo puede marcar una gran diferencia en el pronóstico del niño. Las intervenciones tempranas, como la terapia del habla, la fisioterapia y la terapia ocupacional, pueden ayudar a los niños a desarrollar las habilidades necesarias y a reducir las brechas en su desarrollo. La intervención temprana también puede mejorar significativamente la calidad de vida del niño y su familia, facilitando una mejor adaptación a las demandas del entorno escolar y social.
Por tanto, cuanto antes se detecte y se diagnostique cualquier posible retraso madurativo, patología derivada de la prematuridad o neurodivergencia, mejor para nuestros hijos. De ahí que sintamos la necesidad de poner de relieve ese vacío de seguimiento y de soluciones frente a las nuevas necesidades que van surgiendo en la vida de los prematuros a partir de los dos años.
Otra consecuencia de esta falsa creencia de que “la prematuridad termina” a los dos años es que las mutuas que ofrecen las ayudas económicas para prematuros, ayudas como la CUME, a menudo dejen de ofrecer ese apoyo a partir de los dos años porque dan por hecho que “ya está todo perfecto”. Y en muchos casos no es así…O al menos es muy temprano aún para saberlo.
Es cierto que a partir de los 2 años empiezas a ver la luz como madre de prematuro porque las visitas médicas no son tan continuas y vas viendo avances PERO esto no significa que de repente nos podamos olvidar por completo de la prematuridad y de sus secuelas.
Con esto no pretendemos implantar el miedo en las familias de prematuros que nos seguís porque ya sabéis que en la mayoría de los casos los prematuros no sufren de secuelas derivadas de la prematuridad a largo plazo (o crónicas). Pero sí que me parece importante incidir en la importancia del seguimiento continuado para poder detectar lo antes posible un retraso madurativo.
¡Trabajemos juntos, madres, padres, cuidadores y profesionales de la salud para mantener un seguimiento riguroso del desarrollo de los niños prematuros, asegurando así que reciban el apoyo y la atención que necesitan para prosperar!
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