Se acerca San Valentín y eso me ha hecho reflexionar sobre el amor. Porque el amor no es sólo el romántico (el amor de pareja). Hay muchos tipos de amor y hoy, precisamente, quiero tomarme un momento para honrar uno de los amores más importantes que existen…El amor de madre.
No sé cómo será tu relación con tu madre a día de hoy. En mi caso he tenido mis más y mis menos, como es normal en cualquier relación real. Sé de muchas amigas y conocidas que no se dieron cuenta de qué tipo de relación tenían con sus madres hasta que ellas mismas se convirtieron en mamás.
Algunas empezaron a ver y a entender mejor a sus madres cuando le hicieron frente a la crianza y se dieron cuenta de los retos que supone. Ahí se renovó su amor de madre, bueno, más bien en este caso sería #AmordeHija.
Otras iniciaron ese camino pero, antes, tuvieron que sanar ciertas heridas para poder llegar a ese punto en el que pueden entender a sus madres, verlas como personas normales que son, valorarlas y aceptarlas.
Yo me encuentro bailando entre estos dos casos que comento más arriba. Aún estoy trabajando mi relación con mi madre pero eso no significa que no vea la gran suerte que tengo de tener a una madre que aún está viva y disponible. Una madre que lleva años dándome su amor de madre, de la mejor forma que ella sabe. Por eso mismo he decidido escribirle esta carta de amor y agradecimiento.
Querida mamá,
Ahora que soy madre entiendo tantas cosas…Ahora sé lo que significa el amor de madre. Significa algo diferente para cada persona. Porque todos somos diferentes y necesitamos algo diferente.
Yo como hija lo que más necesité, sobre todo de pequeña, fue que me miraras, que me escucharas y que me dieras tu cariño y apoyo. Que me dijeras cuánto me quieres y que está bien ser como soy. Que me dijeras que valgo mucho y que estás orgullosa de mí.
Seguramente me dijeras todas estas cosas pero, quizás, a mí me supo a poco. Ahora, como adulta me hago cargo de mis necesidades y procuro estár ahí para mi hija Sofía y para mi hijo Pedro. Y me doy cuenta de lo difícil que es estar siempre disponible para ellos. De hecho no es difícil…Es imposible.
Así que no me quedo con lo que me faltó. Me quedo con todo lo que sí hubo. Porque eres humana y te entiendo.
Y, por eso quería decirte…GRACIAS.
- Gracias por darme la vida
- Gracias por alimentarme
- Gracias por escucharme hasta donde has podido y como has podido
- Gracias por tus besos y abrazos
- Gracias por aceptar a mi pareja
- Gracias por el amor que le das a mis hijos
- Simplemente…Gracias por SER y ESTAR.
No todas las personas tienen la suerte de tener a su madre aún con vida y con bastante salud física y mental. No todas las personas tienen la suerte de tener a una madre que se interesa por mí, por mis hermanos y por mi familia. Quizás no es la madre ideal que mi niña interior había soñado pero, realmente, esa madre era una fantasía infantil. Ahora que soy adulta me doy cuenta de los retos que supone ser mamá y por eso puedo valorar todo lo que SÍ has hecho por mí.
¡Te quiero, mamá!
Y tú, ¿En qué punto estás tú en tu relación con tu madre? Me encantará leerte en comentarios.
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