Mi prematuro y sus dos años de vida

El tiempo vuela

El tiempo vuela, incluso para mi pequeño prematuro. Nada queda ya de esos ojos saltones, esas piernecitas que no llenaban la ropa, esas manitas tan frágiles marcadas para siempre por las vías que llevaste. Pero hoy me siento orgullosa, porque esas marcas son ya cicatrices de un mes y medio de lucha y dos años de superación y fortaleza.

Echando la vista atrás

Hoy 8 de Febrero es inevitable no volver a aquel día. Todo empezó unas horas antes del día 7, cuando aquellas contracciones no dolorosas ni aparentemente alarmantes empezaron a ser más asiduas. Aún así yo continué haciendo vida normal, ¿cómo iba ni si quiera a imaginar lo que sucedería horas más tarde?.

Me fui al curso que tenía esa misma tarde, tal y como tenía programado. Con el paso de las horas, esas contracciones empezaron a ser molestas, hacia las 19h la molestia se convertía en dolor. Cuando llegue a casa eran las 20:30h pasadas, decidí entonces llamar a mi ginecóloga. En mi cabeza aún no cabía la posibilidad de ponerme de parto.

Ese mismo día cumplía mi semana 31 de embarazo. Quedaban aún 9 semanas, mi bebé no estaba preparado para nacer. Seguí las indicaciones de mi ginecóloga, tumbarme, hidratarme e intentar relajarme. Mi cabeza me decía que estuviera tranquila, pero mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente.

Yo no podía entender qué estaba sucediendo. Cuando fui consciente del ritmo de las contracciones entonces sí empecé a preocuparme. No eran aún del todo regulares, pero su frecuencia era muy elevada, cada 8 min, cada 4 min, cada 2 minutos…

Sentimiento de culpabilidad

No quería pensar lo que estaba pasando, quizás tardé mucho en ir al hospital, nunca lo sabré. Hubo un tiempo en el que me sentía culpable, quizás si hubiera ido al hospital unas horas antes, las consecuencias hubieran sido otras. Hoy ya no me culpo, he comprendido que tuvo que pasar así, y que seguramente poco podría haber hecho yo para evitarlo.

La naturaleza actúa cuando ve un peligro. Y en este caso, algo pasaba dentro de mi cuerpo que ponía en riesgo la seguridad de mi bebé. Estaría más seguro fuera de mi, recibiendo todos los cuidados necesarios y a salvo de «algo» que nunca supimos con certeza.

Un parto imparable en la semana 31

Era hora de irnos al hospital, afortunadamente mi ginecóloga estaba de guardia ese día. Ella es una persona de confianza a la que conozco desde hace años. Es muy amiga de mi hermana. Saber que la persona que me recibiría en urgencias era ella, para mí, en esos momentos de incertidumbre, fue de gran ayuda.

Conmigo vino mi hermana, ella me transmite seguridad y calma. Es anestesista, sus conocimientos médicos y personales siempre me han ayudado en situaciones complicadas. Mi marido se quedó en casa con nuestra hija de 21 meses a la espera de recibir noticias.

La primera exploración fue muy alentadora. Aún no había empezado a dilatar, así que todo apuntaba a que con medicación y hospitalización durante 3 días, el parto podría pararse. Mi marido estaba de camino para pasar la noche conmigo en el hospital y así mi hermana poder irse a casa. Parecía que todo estaba bajo control, cuando de repente mi organismo empezó a ponerse en marcha de nuevo. A mi hermana no le dio tiempo, siquiera a llegar a su casa, cuando recibió nuestra llamada. Mi bebé nacería esa noche. Empecé a dilatar a toda velocidad, nada pudo parar el parto.

Se activó todo el mecanismo para estos casos, UCI neonatal avisada, incubadora de transporte. Todo el personal sanitario involucrado en alerta. Mi cuerpo empezó a temblar incontrolablemente de nuevo. Silencio, mucho silencio. Las caras del personal sanitario no decían nada pero lo decían todo. Y mi cabeza de nuevo, aparentemente en calma. Sabía que perder los nervios no me llevaba a ningún sitio. Estaba en un hospital, con personal especializado. Todo iba a salir bien.

Tu llegada al mundo

Mi bebé llegó al mundo a las 3:38h de la mañana. Lo estabilizaron y se lo llevaron a la UCIN para continuar trabajando con él. Casi no lo pude ver, pero en esos momentos, lo único que importaba era que saliera adelante. Nadie espera que su parto sea así, todas anhelamos hacer piel con piel y pasar las primeras horas de forma íntima, conociéndonos, protegiendo a tu bebé del mundo exterior, Esto es nuevo para ellos, hasta ahora no conocen otra cosa que tu útero, tu olor, tu calor…

Cuando tienes un hijo prematuro, todo esto desaparece de un plumazo. Echas de menos por supuesto no haber podido vivir esta experiencia, pero le quitas importancia cuando lo realmente vital en estos casos es su supervivencia. Para una madre pasar por algo así es duro, y a veces se necesita tiempo para aceptarlo. Pero todo llega…

Miedo a verte por primera vez

Pasaron interminables horas hasta que tuvimos noticias de nuestro pequeño. Mi hermana y mi marido pudieron verlo antes que yo. A mi me daba pavor bajar a esa UCIN. No se trataba de que no quería ver a mi hijo, pero sabía que lo que iba a ver me iba a doler. No estaba preparada. Hacia la 13h reuní fuerzas y entré en la UCIN. Allí estaba él, respirando a través de tubo, lleno de cables y vías. A penas se le podía veía la carita.

Lágrimas, impotencia, tristeza, miedo, incertidumbre, compasión, fragilidad.

Alegría porque hoy estás aquí. Fortaleza porque estás luchando desde el primer aliento.

Los días en la UCI se hacen muy largos. Al principio especialmente, cada día es diferente al anterior. El estado de los bebés prematuros varía mucho de un día a otro. Esto hace que estés siempre alerta.

Orgullosa de mí misma

Hoy echo la vista atrás y me siento orgullosa de cómo llevé todo este proceso. Desde el parto, pasando por un mes y medio muy intenso en la UCIN, la vuelta a casa, primero sin mi bebé, al cabo del tiempo con él, las incontables citas médicas, que a día de hoy seguimos teniendo.

Siempre fui optimista, mantuve la calma, tuve confianza en los médicos y en mi pequeño. Llegó pisando fuerte y demostrando al mundo lo valiosa que es la vida.

Hoy

Hoy es un niño fuerte, alegre, cariñoso, risueño, sociable, activo, simpático, con carácter, capaz de llegar al corazón de cualquiera que lo conozca.

Hoy sé que las cosas pasan por algún motivo. Él es el motivo de que yo vea la vida con otros ojos, de que escriba este blog, de que me vuelque en ayudar a otras familias que han vivido situaciones similares.

Hoy me siento llena por poder aportar mi granito de arena.

Siempre

Siempre supe que saldrías adelante. Siempre confié en ti, en nosotros, en los cuatro.

Siempre estaré inmensamente agradecida a toda la gente que nos ha ayudado y apoyado. Desde Ali, la enfermera que dio la voz de alarma y cambió tu rumbo.

La Ddra. Castro quién acudió rápidamente a esta llamada.

Enfermeras y auxiliares que te hacen la estancia en la UCIN más llevadera.

La Dra Julve, neuropediatra y jefa de la UCIN, y la Dra Giner, principales pediatras de Pedro, quienes hacen un trabajo impecable, excelentes profesionales y mejores personas. Eternamente agradecida.

Cudap, centro de atención temprana. Tabajan con gran cariño y profesionalidad, Leti, Yolanda y Paloma: fisio, psicóloga y logopeda. Agradecida por vuestra maravillosa forma de trabajar y por el trato que brindáis no sólo a los niños, sino a las familias.

Y por supuesto, siempre agradecida a mi gran familia y amigas, porque sin vuestro apoyo incondicional esto hubiera sido mucho más difícil.

Gracias mi pequeño por llenarnos tanto

Y a ti Pedro que hoy cumples 2 años. Gracias por demostrarnos cómo nos podemos crecer ante las adversidades. Gracias, porque debido a esta experiencia que hemos vivido, me llena poder ayudar a otras familias. Gracias por tu vitalidad que nos llena energía. Gracias por tus abrazo y tus besos que nos llenan de ternura y amor. Gracias por tu risa contagiosa que nos llena de alegría. Gracias por tu capacidad de superación y fortaleza que nos llena de optimismo. Gracias por estar lleno de vida.

¡Feliz cumpleaños mi Pequeño Gran Héroe!

5 Replies to “Mi prematuro y sus dos primeros años de vida. Echando la vista atrás…”

  1. Muchas gracias por compartirlo…. Tus palabras me han enormemente emocionado…. Olé Pedro eres un verdadero campeón y maestro nos has enseñado a todos felicidades cariño ….

  2. Muchas gracias por compartirlo…. Tus palabras me han enormemente emocionado…. Olé Pedro eres un verdadero campeón y maestro nos has enseñado a todos felicidades cariño ….

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